¿De qué forma interviene el Espíritu Santo en nuestra vida? ¿Cómo actúa? Son preguntas bastante comunes entre los cristianos y para poder responderla hace falta buscar la respuesta en el hecho de que se trata de la tercera persona en la Santísima Trinidad, siendo el Padre y el Hijo la primera y segunda respectivamente. Mientras ellos son la presencia y la palabra, es el Espíritu Santo el amor de ambas partes, entregada a los hijos de Dios como un regalo del cielo.

A raíz de esta realidad, como buenos cristianos debemos de darle una vital importancia a la oración, mediante algunas como oraciones conocidas como ven espíritu santo o cualquier otra similar. Cuando hacemos esto resultamos seriamente beneficiados, puesto que es una de las mejores formas de crear un vínculo entre Dios y nosotros, por medio del cual podemos recibir su bendición, lo que se traduce en una vida cargada de paz y armonía.

La forma de actuar del Espíritu Santo

Como ya mencionamos, la base de la actuación del Espíritu Santo radica en el hecho de que se trata del amor del Padre y del Hijo. Esto significa que existe una variedad de formas en las cuales puede intervenir en nuestras vidas. Algunas son bastantes conocidas como la santificación o la capacidad de conceder la vida, pero no son las únicas. También fue el encargado de entregar la inspiración divina cuando se escribió La Biblia.

Por otra parte, si detallamos los hechos bíblicos, podremos notar que el Espíritu Santo hace acto de presencia en la mayor parte de la vida de Jesús. Por una parte es el encargado de permitir que María fuera capaz de cumplir con los cometidos divinos, pero por otro también fue el encargado de perdonar los pecados de los apóstoles.

En eventos importantes como el bautismo de Jesús y su llegada al desierto también está presente. Además de permitir seleccionar a los misioneros y dar pie a la creación de la Iglesia.

Oración

Ven a nosotros, Espíritu Santo

A través de tu luz celestial

y penetra nuestras almas borrando el pecado.

cura las heridas de la carne

y sana nuestras fuerzas en la hora del descanso.

Sé huesped de nuestras almas

y abrigo durante las tormentas de fuego.

Santífica nuestra existencia con tus dones,

sobre todos nosotros. Amén.

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